miércoles, 30 de marzo de 2011

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Me duele el mundo, me duele la soledad de la multitud aquietada...
Me duelen tus lágrimas... las que no veo y sé que provoqué...
Sufro porque sé que no soy la que soñamos...
Me duele la certeza de la duda... la duda que se incrusta luego de la certeza...
Los mundos que soñamos y no construimos...
Las ausencias que no sé reivindicar... Los hijos que no fueron, las ideas que quedaron sólo en eso...
Me duele el temor... me pesa el egoísmo... y hasta a veces se me impone arrancarme la piel para ver si soy humana... para ver si el dolor físico acalla la angustia que me provoca saberme un ser insignificante...
Me avergüenza ser así... tan llena de excusas que estoy vacía...
La sangre me quema, el corazón me galopa pensando que es posible y detrás me pisa la muerte y galopo y galopo pensando que la muerte es nada si es para otros... y en los puños se me agolpa la necesidad de derribar estas cuatro paredes protocolares en las que me han encerrado desde pequeña.
Sembradora de amor, eso es lo que quiero ser... Soñadora despierta, madre de todos, guitarra del artista, dueña de nadie, creadora de mundos, escritora de la historia, cantora de la revuelta...
Soy canción y soy camino; soy la misma que ayer y tan distinta a esa otra...

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