jueves, 5 de julio de 2012

Mon amie, mon amour...

Perfumes alrededor... caminata por un mar de fuego que se tiende en las alturas. Sonrío en una tarde de primavera en pleno julio pensando en tu sonrisa. 
Caricia con manos de intuición. Pienso, siento, río: vivo.
Sos una tierna melodía que me salpica con rayos de sol.
Bebo de a sorbitos las palabras que salen de tu boca y llenan el vientre de mi alma juguetona, de mi fértil felicidad...
Y todo lo que deseo es confundirme en tu mirada de niño, en tus ojos de dulce néctar que me embriaga. Eso: emborracharme en vos hasta que pierda la consciencia de quién soy.
El día se presta a quemar el escozor que alguna vez pudimos sentir.
Equilibrio de pretensiones, circunstancias conjugadas, casualidades resueltas a truncarse causalidades... Destino que le dicen... 
Mon amie, mon amour: "le printemps c'est joli comme tes yeux d' enfant..."





martes, 29 de mayo de 2012

Hermano.


A mi hermano del alma: Fede.

Te apareciste calcado de experiencias interpretadas de disímiles maneras.
Como si nos conociéramos de una vida anterior, rápido sellamos la confianza en la adversidad.
Sin que nos importara demasiado qué pudieran pensar quienes nos rodeaban por aquel entonces, compartimos detalles con la complicidad de quien sabe la incondicionalidad del afecto.
En veloces madrugadas, sembramos cariño ahí donde nos habían dejado funesta sequía. Remendamos juntos las teorías de amor que habían surgido de la incomprensión. Vos, herido por una historia que intentamos interpretar y a la que dimos fin con una carta de despedida nunca entregada. Yo, espantada por una mala parodia de Edipo que hubiera devenido en locura de no ser porque encontré tu mano sujetándome a este mundo.
Fuiste aquel que me dio el necesario empujón para volar en las alturas. Aquel que nunca dudó de mi palabra, de mi; quien me acompañó con la palabra aún antes de conocernos las caras.
Estás presente en todo momento sin reclamar ni un segundo de mi vida.
Versión masculina de mi: espejo en el que mido mis aciertos; sos quien tiernamente señala mis errores. 
Hermano por azar, de la vida y de la suerte.



martes, 10 de abril de 2012

NOCHES BLANCAS...

Quizá me encuentre buscando en vos algo de lo que yo carezco.
Lluvia, amarga savia del viejo árbol de la memoria que quisiera borrar.
Escucho el silencio que socava mi ser. Siento la inacción plagando mis huesos.
La vida se torna un sueño dentro de un sueño del que se hace imposible distinguir la vigilia. El momento de claridad, fugaz instante tibio como el sol de septiembre, pierde consistencia al encontrarme despertándome una y otra y otra vez en mi cama oscura, entre mis sábanas del color de la inmensidad estrellada.
Calma. Exasperante calma.
Siquiera mi voz rompe la inagotable monotonía de las gotas.
Cae mi cuerpo como el agua al río. Silencio. Sospecho una sonrisa enredada entre la penumbra. Adivino la existencia de ese otro que yace al lado mío y que no puedo ver, que aún no puedo descifrar, que tal vez nunca conozca. Un vacío profundo apuñala algo que se encuentra dentro mío. Toma mi mano y quema mi piel.
Angustia mordaz deja su huella en mi rostro y se confunde con el temporal.
El deseo por aquello que nunca vamos a conseguir nos resigna.
Quizá no sea ya capaz de compartirme y sin siquiera saberlo te culpo por ello.
Siento que pasan los días y sólo va quedando un destello de aquellos que supimos ser.
Cae el cielo. Aún continuamos solos, uno al lado del otro pero solos.
Las necesarias palabras que alguna vez callamos nunca podrán recuperar su tiempo perdido.
Y esta lluvia que no cesa, y esta noche que sólo da lugar a otras noches más largas, a unas noches blancas.


martes, 10 de enero de 2012

HOLA.

Cuatro soles en un cielo estallado asoman por el desierto pero nadie los ve. O quizá sólo sea uno grande que refracta en espejos de agua inmaculada.
Un gato ladra amores perros pero yo no entiendo su lengua.
Rodante bola cristalina despega de la piel y se suicida sin siquiera decir adiós. Otra la sigue, tímida, única, transparente como la calma y sin embargo... es motivada por una fuerza totalmente distante a ella, se sostiene, resiste su fatal destino, su inevitable realidad.
Es el momento previo al principio del fin del principio.
Mastico un silencio pronunciado, repaso mentalmente todas las posibles alternativas. De nada sirve. Cae la segunda gota al vacío quedando suspendida en el aire una milésima de segundo que percibo como una eternidad...
Temo... doy un paso hacia atrás... respiro hondo...
Un viento pesado repasa cada uno de mis cabellos... lo siento como si fueran las manos invisibles de un viejo y conocido mensajero que ahora se torna raro, ajeno completamente.
Sólo me consuela el alivio de qué sólo existe una primera vez... Quizá sólo sea la única vez.
Tiempo: medida inalcanzable de todo que siendo deja de ser. Todo pasado fue mejor porque al pasado corresponden las certezas que nos dan seguridad... Al pasado corresponde la muerte, siempre ya realizada, plena... la vida en su máximo potencial... Ironía del tiempo que mientras es, fue... Y sólo son cinco minutos los que tengo para arrepentirme, para inventar una excusa y salir corriendo y fingir que nunca he transitado por estos caminos.
Cómo secuestrar una partícula de tiempo y hacerla mía... hacerla mi certeza ahora, ya, sin que se me escape al recuerdo, sin que muera ya realizada...
Y la imposibilidad de llegar a mañana... y el presente que se hace memoria...
Cómo comprender el tiempo si un amanecer menos es un amanecer más...
Si cada instante ya pasó, si el mañana nunca llegará, si sólo con la muerte se paraliza el tiempo, si el recuerdo de lo que es, es memoria de lo pasado... cómo vivir hoy si es ayer vivido.
Me pregunto si el aire está calurosamente frío o si por el contrario es el frío el que me quema la piel... Intento descubrir si sólo es mi impresión o si quienes pasan a mi lado también lo sienten así. Parecen no notarlo, parece ser que me he vuelto invisible en algún momento de mi meditación...
Un escalofrío juega con mi compostura. Intento dominarme. Ya pasó, lo logré.
¿Qué hacía yo? Ah! Sí! Pensaba.
Se acerca... no logro descubrir su intención. Clavo firme mi mirada en sus ojos. Creo que me nota, que puede verme ¡Creo que ya no soy invisible! Retiro violentamente mi mirada y por un segundo me parece ver mi niñez disfrazada de anciana antes de que mis ojos encuentren el piso.
Recuerdo aquel día en el que me besaron por primera vez... ¿O acaso esa fue la segunda vez? ¿Por qué pienso en estas cosas en un momento como este?
Levanto la cabeza: ya está frente mío.
Trago saliva, disimulo la fatiga y al fin me digno a enfrentar un futuro pasado: Hola.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Cinco Minutos.

Quizá todo se trate de compartir cinco minutos de felicidad y luego, esperar...
Nada podrá quitármelos, pero quizá por eso mismo todo se hace más difícil...
La eterna espera, el sinsentido del día a día...
Sospecho que sólo el amor adolescente es capaz de producir un destello a la vez tan profundo como fugaz. Tan verdadero como satírico.
Todo lo que resta son buenos recuerdos de buenos momentos de un buen amor.
Vivir mediocre el que nos toca ahora, y es que tengo la certeza de que transitas tus horas con la misma ausencia... el mismo vacío nos corroe y empuja a hacer estupideces que sólo podemos justificar con argumentos falaces que conmueven a unos, enloquecen a otros, pero que, en el fondo, nosotros mismos no creemos.
La búsqueda de la satisfacción nos mueve por extremos que desdibujamos constantemente. Todo se trata de nosotros: nuestros tiempos, nuestras ganas, nuestros valores y acertijos, nuestros enigmas mentales que no estamos dispuestos a compartir. Y la música de fondo suena erráticamente siguiendo el compás que transmiten unas delicadas y ya debilitadas sinapsis neuronales vagas y frías y la gente a nuestro alrededor, baila una melodía que no llega a conmovernos.
No somos quienes fuimos, es cierto, probablemente hoy siquiera sepamos quiénes somos.
Ya no importa, y es que realmente nunca nada importó.
Quién te toma por asalto en tus noches? Me causaría risa verte fingir amor y es que conozco demasiado bien esos ojos...
Qué perturba tu eterno silencio?
Tus contradicciones, las mías, nuestras farsas humanas, nuestras humanas farsas... Siento lástima por nosotros a veces, no lo voy a ocultar.
Instituciones, cinturones mentales, familias odiosas, miedos... miedos... miedos.
Enamoramientos intensos, rápidos, destructivos, múltiples, compartidos... y así y todo... nos sabemos... sabemos el uno del otro, de nuestra existencia, de un mundito cortito, muy cortito, al que aspiramos alguna vez y que soñás construir solitariamente. Y es ahí cuando ese vacío se te cuela detrás de una sonrisa casi satisfecha, y ese vacío tiene nombre, un nombre gastado de tanto pronunciarlo, un nombre que cambió de sentido con el pasar de los años, un nombre que ya pierde el sentido de tanto repetirlo.
Mi mal tiene un nombre, también, y coincide con el tuyo.
Mi mundo se mezcla todo el tiempo con vos y llego a odiar lo que hay de vos dentro de mí.
Desterrarte del vocablo humano es mi mayor aspiración por estos días, y es por eso que ninguno de los míos te nombra completo cuando se encuentran frente a mi. El inconveniente se me presenta constantemente al adivinarte en otras palabras: dolor. Así te llamo ahora. Hiciste tuyos los verbos más despreciables de la historia. Sos mi trauma existencial.
Cruel ironía del destino que me encuentre en los momentos menos oportunos recordando instantes compartidos con el ser que más penas me ha causado.
Hoy me siento miserable por haber vivido esos cinco minutos. Y sin embargo, valió la pena.
Son cinco minutos en toda la eternidad lo que ha llegado a quitarnos el sueño y gran parte de nuestro futuro.
Sé que vas a negar todo, últimamente se ha vuelto tu estilo hacerlo. No importa.
Y es que nada nunca realmente importó.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Libertango.

Resistiendo aunque duela, aunque a veces dude, aunque a veces tema.
Resistiendo el silencio, la palabra...
Mi cuerpo resiste.
Mi alma... y es que hoy siento que tengo algo semejante.
Resistiendo, eso... resistiendo.
Callar... hablar... sentir... llorar... todo se amontona en un gesto que queda mudo, inexpresivo, inmutable por la infinidad de un segundo intenso.
La ira, el amor, el desgarro, la pasión, el desamor, la felicidad, el espanto, tristeza, angustia, alegría...la ira otra vez... es sólo un compás lo que te evoca... ese perfume que ya no recuerdo, las suaves manos que ya no sé si las soñé o son, una sonrisa... el calor, el sofoco, un suspiro pronunciado, un temblor de noche, el aliento agitado sobre el cuello, un susurro entrecortado, la pausa que antecede a esa mirada fija y satisfecha desdibujada... Por un instante: sólo existen esos ojos en el mundo... Por un instante: esos son los ojos plenos del universo y sólo me miran a mí.
Resistiendo la soledad aunque me duela, aunque a veces te extrañe, aunque siempre dude y tema, aunque un libertango me obligue a recordarte.
Resistiendo aunque tu voz se haga cada vez más nítida, aunque recuerde ahora tu perfume como propio; aunque mi piel se erice de tan sólo sospecharte próximo.
Me muerdo la boca para no nombrarte y respiro profundo para no ahogarme en el vértigo de la inmensidad del cielo estrellado.
Y va concluyendo la música y no se me quitan las ganas.
Y resisto hasta ya no poder.

lunes, 30 de mayo de 2011

Instante.

Y de repente... todos fuimos niños. Fue aquella tarde soleada y fría en la que, a costa de vencer varios miedos, había adquirido unos nuevos juguetes. Nadie pudo resistir la tentación de jugar una vez más; parecía tan fácil y divertido que era casi un absurdo no intentarlo.
Volaban cosas por el aire empujadas por una brisa de carcajadas que parecía mantenerlas en vuelo, como si cada palabra, pelota, clava, sonrisa quedara suspendida eternamente en un instante brillante, feliz, apasionado... y es que en realidad todos estábamos volando.
Nadie sintió vergüenza ni miedo al fracaso... nadie se preocupó por conservar intactas aquellas cosas que eran “tan fundamentales para nuestra felicidad” y que de repente se convirtieron en el telón de fondo de aquel circo familiar improvisado.
Todos éramos nuevos en algo, todos lo hacíamos por primera vez, todos éramos potenciales malabaristas, acróbatas, payasos... Los miedos no tenían lugar: todos éramos contrabandistas de sensaciones, inconscientes soñadores despiertos.
Fue así como, de manera inesperada, un niño que rozaba los sesenta años y dos niñas los suficientemente maduras como para jugar a ser madres pudieron comprender el secreto de la vida, de la muerte, del tiempo, de la felicidad; en un segundo vieron toda su vida, se vieron desde arriba, desde lejos, ajenos a ellos mismos y siendo ellos como quizá nunca antes lo habían sido... vieron una estrella, una tarde de otoño, su primer sonrisa, el Aleph y hasta el instante mismo en el que fueron concebidos... se vieron como humanidad, como los otros los ven, como nadie nunca los vio.
El universo entero se estremeció de tal forma que el tiempo se detuvo por unos segundos aquella tarde soleada y fría en la que todos fuimos niños una vez más y el infinito se reveló ante nosotros.